K. Akerfeldt/Divergente.info.- Son muy claras las razones por las que La Bruja (The Witch, 2015) fue la película de inauguración del Festival de Cine Fantástico de Sitges, el director Robert Eggers quien con esta película hace su debut, es galardonado a la mejor dirección en el Festival de Sundance 2015 y The Witch es catalogada como una película ajena a las tendencias del cine de “terror actual”.
En el film no encontrarás ruidos estridentes, tampoco brutales derramamientos de sangre, ni atmósferas donde la oscuridad impera a tal punto de esconder las escenas en off visuales. Lejos de las corrientes modernas del cine de terror actual de convertir el monstruo en un reflejo externo de las debilidades o temores del protagonista, dejando la duda sobre si lo paranormal es real o una manifestación psicológica; aquí nos dejan claro desde el principio que la bruja es muy real, es una película con una intención atmosférica muy potente, visualmente pictórica y que te presenta a detalle cada uno de los personajes.

The Witch. Dir. Robert Eggers, 2015. | Foto: Especial

The Witch. Dir. Robert Eggers, 2015. | Foto: Especial

La trama transcurre en 1630, una familia de colonos se asienta en una granja junto al bosque, para instalar su hogar, después de ser expulsados del pueblo por sus creencias religiosas.
El padre, la madre y los hijos forman un núcleo de fanatismo muy fuerte. La familia trata de mantenerse cosechando sus alimentos, pero una maldición parece haber afectado sus tierras y cuando una serie de tragedias comienzan a llevarse a cabo, le echan la culpa al Diablo.
El film se toma su tiempo, el ritmo es lento y con pocos diálogos, pero la historia es tan interesante que nunca te aburre. La película asusta porque logra desarrollar una gran atmósfera de terror a través de breves escenas angustiosas, los temas sugeridos por el guión contribuyen a la atmósfera perturbadora aunado a una increíble dirección de fotografía (planos largos del bosque, colores sin saturar, escenas de interior iluminadas únicamente por velas) presenta situaciones con las que cualquiera puede identificarse.
The Witch cumple con su objetivo, sustraer emociones y sensaciones de terror modernas de una historia meticulosamente ambientada y contemplativa, llena de simbolismos, con crítica al miedo moral e ilustra perfectamente la idea sobre el mal, como un ser incomprensible que actúa a través de las personas, con acciones incomprensibles a simple vista, pero maravillosas al analizarlas.
El mensaje final retoma su brillantez para ofrecernos lo mejor del alegórico proceder de Eggers, quien plantea una simple pregunta final ¿Existen las brujas?