Ana Castro//Divergente.info.– Los vi volar y escupir fuego a diestra y siniestra. Un solo “Dracarys” bastó para que desde su garganta ardiente emanara su rojo y cálido aliento, convirtiendo todo en cenizas y desolación, pero me temo que ahora los vientos de invierno traerán consigo miedo, oscuridad y más caos.

El miedo, la incertidumbre y la ira se hicieron presentes, como ya es costumbre en el Juego de Tronos, aunque esta vez el capítulo seis nos ha dejado con el corazón roto, o al menos a su servidora sí.

Todo indica que Martin y HBO disfrutan de dejarle a uno devastado con el penúltimo capítulo de la temporada, una forma de preparación para un final que irá mucho más allá, pero… ¿En serio gordito? ¿Tenía que ser uno de ellos?

La semana pasada vimos marchar a Jon Snow,  Beric, Thoros, Tormund, Jorah, El Perro y Gendry más allá de la muralla en su misión suicida de capturar un White Walker, y pedí que les mandaran unos dragoncitos en ayuda y al parecer la misericordia de la madre es tan grande que sí me escuchó.

Kilómetros bastante lejos de Guardiaoriente nuestro equipo de hombres luchones se tuvo que enfrentar a mucho viento, mucha nieve, mucho frío y unas locaciones en Islandia hermosas que dejaron ver lo basto y maravilloso que es el invierno. Pero también tuvo que hacer frente a uno de sus más grandes miedos, “la muerte”, aquel enemigo que todos combatimos y que siempre, siempre gana.

Tal como lo esperaba ya Clegane, luego de aquella visión que el señor de la luz le mostró en el fuego en capítulos anteriores, la montaña con forma puntiaguda se hizo presente, lo que marcaba el inicio del fin.

Tras ser atacados por un oso enorme de ojos azules y en medio de una tormenta de nieve aparecieron nuestros queridos amigos, “los otros”, para ser derrotados en su mayoría por la espada de acero valyrio de Jon y por fin lograr atrapar a uno de ellos. –¡Eureka, misión cumplida!– sin embargo la tragedia llegó hasta gélidas tierras y vimos caer a Thoros, pero también una luz en el camino cuando Dany decidió hacer caso omiso a los consejos de Tyrion y acudir al llamado del Rey en el Norte.

Siempre que Jon decide hacerse el héroe, justo en el momento en que todo está perdido alguien viene en su rescate dejando como resultado muerte y tristeza.

Los vi volar y escupir cantidades enormes de fuego desde los cielos y supe en ese momento que el fuego y el hielo jamás serán una buena combinación, porque aunque parecía que el fuego estaba sometiendo al hielo, el hielo destruyó la esperanza de muchos y el corazón de una madre que vio caer a su hijo hasta lo más profundo del lago, y a dos hermanos berreando porque ahora ya no serían el trío fantástico.

Sí, Viserion murió, murió a manos del Rey de la Noche pero todo indica que resurgirá envuelto en el azul de la larga noche y escupiendo hielo. ¡No George, en los dragones no!

Y como ya mencioné, el miedo y la rabia fueron la clave de todo el episodio. En “Eastwatch” vimos una posible confrontación entre las ladies Stark y “Beyond the wall” nos trajo a una Arya dispuesta a desafiar a Sansa, sin pelos en la lengua, situación que puso a la señora de Invernalia a temblar, primero por la carta que alguna vez escribió a su hermano Rob y segundo al cuestionarse si su hermana sería capaz de matarle.

Por su lado Arya pareció disfrutar inmensamente el breve instante de poder que tuvo sobre su hermana al intentar hacer que jugasen el “Game of Faces” y mostrarle las mil y un caras que la pequeña Stark puede tener.

Jorah declinó a tener de vuelta la espalda que por ley le correspondería; Tyrion intentó ablandar a la joven Targaryen y alentarla a no ser tan impulsiva, no consiguiendo más que hacerle enfurecer al tocar el tema de la sucesión y Cersei quiso jugar de nuevo la carta de mandar traer un Stark a Kingslanding –ya sabemos que pasa cuando un Stark marcha al sur- ¿Será que Brienne podrá ser una digna representante de la Casa del Lobo y sobrevivir en el intento?

Muchas dudas invaden nuestra mente y probablemente un último capítulo de esta temporada no será suficiente para disiparlas, porque en el Juego de Tronos nunca nada es suficiente, ni la sangre, ni el oro, ni el poder, ni si quiera el fuego y el amor.

La noche es larga y alberga horrores pero esos horrores parecen habernos dejado el tan esperado encuentro entre fuego y hielo-fuego. La puñalada en el corazón ya fue vista y la sangre del dragón ya vibró al hacer contacto con aquella mano, veamos si son capaces de fundirse en uno solo y salvar Westeros o perecen en el intento.