Marcopolo Heam//Divergente.info.- Las chicas van llegando poco a poco a la cancha de futbol donde disputarán, como cada semana, el partido de la jornada.

Se preparan: se colocan la playera con el número en la espalda que las identifica, espinilleras, medias, tenis. 

Entran al rectángulo donde dos equipos disputarán una batalla en la que ambas esperan obtener el triunfo; aunque siempre está la posibilidad del empate.

Hacen ejercicios de calentamiento; patean la bola dando toques largos y cortos. Prueban a la portera con disparos suaves para después darle con más fuerza; se reúnen formando un círculo y reafirman la táctica de juego, se avientan un ¡hurra!

El árbitro cruza la línea blanca y se dispone a tocar el silbato para anunciar la contienda que otorga tres puntos al equipo que coloque la bola en la red contraria. Las mujeres se colocan en su posición: portera, defensas, medias y delanteras.

Cada equipo por su lado correspondiente de la cancha, se identifica por el color del uniforme de “guerra”, listas para el enfrentamiento. Dos jugadoras se colocan en el centro del círculo, donde se da la patada inicial y comienza el ritual.

A los alrededores, los amigos, novios/as y familiares apoyan con cantos y gritos. Más jugadoras van llegando para el siguiente partido; observan el juego en turno, analizan a las que serán sus rivales en algún momento del torneo.

Durante 40, 60 ó 90 minutos (futbol sala, siete y once) el balón rodará en los pies de las féminas, y si no se encapricha la bola, habrá muchos goles, porque como decía el escritor Eduardo Galeano, “el entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red, puede parecer misterio o locura…”

 

2 mil, 4 mil o 6 mil pesos, un trofeo, un diploma y la inscripción gratis al próximo torneo, es el premio que consiguen las que se proclamen vencedoras de la justa. Pero el premio es lo de menos, seguramente se gasta más en el arbitraje durante todo el torneo (150, 200 ó 250 pesos por partido) al premio económico que recibirán. ¿El objetivo? Lograr esa satisfacción de ser las campeonas, las invencibles, las rivales a vencer en la próxima justa.

La Liga Mexicana de Futbol Femenil es un torneo nacional que arrancó a mediados de septiembre y que registró la participación de 15 equipos de diversos municipios del estado. La Zona Chiapas disputará encuentros entre los equipos paisanos para obtener a las vencederas de la justa que se medirá en la etapa nacional a clubes de otros estados. 

El número de equipos inscritos a este torneo demuestra la cantidad de mujeres que juegan este deporte y que sin duda será un paso importante para que más niñas puedan estar en un equipo de primera división y por qué no, migrar a otro país.

 

Las Diosas de las Canchas

En Chiapas, en los últimos años las mujeres practican el futbol como opción deportiva y de convivencia; existen torneos amateurs en distintas colonias y municipios.

La mayoría de las ocasiones son las deportistas las que buscan a sus patrocinadores, compran su uniforme, pagan el arbitraje y se entrenan a sí mismas.

El practicar este juego es una manera no sólo de divertirse es además desafiar a los que se oponen. Demuestran que ellas también saben dominar un balón; retar a la sociedad que las ve mal y  hacer actividades de fuerza y contacto.

Las Diosas de las Canchas – Futbol Femenil Amateur es un proyecto fotográfico documental que tiene la finalidad de ser una memoria gráfica del balompié femenino en el estado. Retratos de chicas que juegan por satisfacción en un mundo y, sobre todo, un país donde este deporte es considerado “el juego del hombre”; ellas vienen y rompen con este mito demostrando que tienen las mismas o mejores capacidades para ser futbolistas.

Se inició a principios de 2014 en Tuxtla Gutiérrez y se ha ido ampliando a algunos municipios donde se tiene referencia de que practican este deporte. Fue beneficiado con el Programa de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico de Chiapas  2016 (PECDA) del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes (Coneculta) y expuestas en el festival de dicho programa. En el 2018 se expusieron cinco imágenes  durante la exposición 7 años contando historias en el lobby del teatro de la ciudad Emilio Rabasa y en ese mismo año  dos fotografías  formaron parte del libro SER MUJER EN LATINOAMÉRICA editado por Francisco Mata Rosas.

Puedes checar el proyecto de Marcopolo Heam en las página de Facebook e Instagram @lasdiosasdelascanchas.