Redacción//Divergente.info.- Hay batallas que uno no elige. Como abrir un Chupa Chups sin terminar con media envoltura pegada en los dedos y la dignidad por los suelos. Durante años, esa pequeña guerra silenciosa ocurrió en oficinas, parques, salas de cine y recreos. Hasta ahora.
La marca decidió hacer lo impensable: aceptar públicamente que abrir su producto era, literalmente, una lucha. Y no cualquier lucha: una digna de máscara, sudor y llaves al cuello. Así nace “No More Wrestling”, una campaña que no solo reconoce el problema, sino que lo convierte en espectáculo.
Porque si algo sabe hacer bien esta campaña es exagerar la realidad hasta volverla épica. Aquí, abrir una paleta ya no es un gesto cotidiano, es un combate. Y como buen combate, necesitaba estética. La respuesta: lucha libre mexicana. No como adorno superficial, sino como lenguaje visual completo.
«No more wrestling»
La acción, creada por la agencia BBH, lleva por título “No More Wrestling” (“Se acabó la lucha”) y transforma la dificultad de abrir un caramelo en un espectáculo visual inspirado en la lucha libre mexicana.
Este nuevo proyecto cuenta con la colaboración del artesano mexicano Arturo Bucio, quien ha diseñado las máscaras a partir de los propios materiales del producto. Cada pieza incorpora rasgos distintivos vinculados a los diferentes sabores, destacando la individualidad de cada diseño y la riqueza visual del conjunto de la campaña.

El artesano mexicano Arturo Bucio, quien ha diseñado las máscaras a partir de los propios materiales del producto.-
Desde Chupa Chups han convertido un elemento funcional en un icono visual lleno de personalidad, que les permite conectar con el público desde un lugar más emocional y compartido.
Además, utilizan el humor y la exageración para resignificar una pequeña mejora de producto. De esta manera, en vez de ocultar un problema histórico, deciden abrazarlo y convertirlo en el eje central del storytelling de la marca.
Martin Hofling, Global Marketing Manager de Chupa Chups, comentó:
“La gente ha estado ‘luchando’ con los envoltorios de Chupa Chups durante décadas. Pero ahora que la pelea ha terminado, queríamos marcar la ocasión con una serie de carteles tan divertidos, distintivos e icónicos como la propia marca”.
Envoltorios más allá de un simple objeto
Máscaras hechas con los mismos envoltorios, colores vibrantes, tipografías que gritan desde la pared y una narrativa que parece salida de un cartel de función en la Arena México. Cada sabor se transforma en personaje. Cada paleta, en rival.
Pero detrás del humor y la nostalgia visual hay una jugada clara: el producto cambió. El nuevo empaque promete abrirse fácil, sin drama, sin sudor, sin necesidad de aplicar llaves ilegales. La campaña, entonces, no es solo un chiste bien contado, es una declaración: la pelea terminó.
Lo interesante es cómo Chupa Chups convierte una debilidad histórica en su mejor argumento. Donde otras marcas esconderían el defecto, aquí lo amplifican. Lo vuelven historia, estética y conversación.
Y funciona. Porque todos, en algún momento, hemos sido ese luchador improvisado peleando contra un pedazo de plástico rebelde.
“No More Wrestling” no vende solo una mejora en el empaque. Vende una pequeña victoria cotidiana. De esas que no cambian el mundo… pero sí te ahorran un coraje.
Y en estos tiempos, eso ya es bastante.
Una empresa poco común
El icónico logo de Chupa Chups también tiene una historia tan dulce como inesperada. En 1969, el fundador de la marca, Enric Bernat, buscaba una imagen más llamativa y reconocible para sus populares paletas. Fue entonces cuando recurrió al célebre artista surrealista Salvador Dalí.
Dalí aceptó el encargo y, según se cuenta, diseñó el logo en menos de una hora, dibujándolo directamente sobre un papel de periódico mientras tomaba un café. Su propuesta fue revolucionaria: una forma similar a una flor o margarita, con colores vivos y el nombre de la marca en el centro. Además, sugirió colocar el logo en la parte superior del envoltorio del dulce, en lugar de los costados, para asegurar que siempre fuera visible.
Este diseño no solo consolidó la identidad visual de Chupa Chups, sino que también demostró cómo el arte podía integrarse de forma efectiva en la cultura popular. Hasta hoy, el logo sigue siendo prácticamente el mismo, un testimonio del genio creativo de Dalí y de una colaboración que marcó la historia del diseño gráfico.






