Ana Castro//Pachuga, Hgo.- Llevaba semanas intentando ver Life, pero por una u otra razón no podía, así que me enfrasqué en una nueva aventura cinéfila y terminé envuelta en una noche de viernes llena de palomitas saladas y de caramelo, frappé de moka y el terror espacial por el que esta vez decidió apostar Daniel Espinosa.

Seguramente recuerdas Alien de súper Ridley Scott, Europa Report de Cordero y  Gravity de nuestro queridísimo Cuarón. Pues prepárate para encontrar muchas referencias visuales de la primera y última en Vida Inteligente.  

Un festival slasher que durante sus primeros diez minutos logra atraparte aun cuando algunos gestos de Ryan Reynolds te hacen remontarte a su interpretación de Deadpool.

Digna hija de El Octavo Pasajero –sí, será inevitable que no pienses en la Nostromo- la trama se centra en la odisea espacial que emprende la tripulación de la Estación Espacial Internacional al analizar muestras biológicas extraídas de Marte, y comprobar indicios de vida en el planeta rojo.

Una película de serie B disfrazada de algo más que no descubres hasta que la ves. Life logra provocar una revolución visual que impide que te levantes de tu asiento, pese a que la historia te remite a varias secuencias de Gravedad. En definitiva, el director sueco consigue construir un primer acto  interesante, al revelar lo que es capaz de hacer el organismo alienígena.

Calvin, nombre asignado para el “pequeñín”, hará que los seis astronautas terminen por volarse los sesos al intentar entenderlo y escenas más tarde, evitar que llegue a la tierra.

Con escenarios elaboradamente construidos y muy bien ejecutados, Vida Inteligente difícilmente sorprende por su originalidad, sin embargo se convierte en una historia bien contada que justifica el precio de tu ticket – ¡chico de taquilla, no tienes que devolvernos las entradas!- logra su cometido, entretener.

Destaca por su trabajo atmosférico, dura en imágenes y sin duda alguna la música aquí juega un papel muy importante. La película es majestuosa visualmente hablando, pero no uniforme en todo el metraje, con un ritmo muy medido y una aceleración a momentos, no tan favorecedora para la trama.  

Con una última secuencia abstracta y digna de un film de horror espacial, Vida hará que comiences a comerte lo que queda de palomitas de manera desesperada y apretar tus puños para no sujetar el brazo del que está a tu izquierda, cuyo clímax desvela un desenlace irónico para  los personajes de Jake Gyllenhaal y Rebecca Ferguson y una interrogante sobre el futuro de la humanidad.

Sin duda, Espinosa logra construir un largometraje que te deja satisfecho pero que no muestra innovación, sino una especie de tributo a las vacas sagradas del género.