Redacción//Divergente.info.- Desde hace años, Chiapas ha sido el paso obligado para los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos para lograr tener una mejor vida y dar bienestar a sus familias.

Cada año miles de extranjeros que cruzan la frontera sur de México, debido a múltiples factores, se tienen que quedar en Chiapas de manera temporal o definitiva.

Se tenía la creencia de que solamente hondureños, guatemaltecos y salvadoreños se quedaban rezagados en la frontera sur, pero la realidad es que, de acuerdo con las estadísticas, hay migrantes de más de 50 naciones.

Crisis por migración

A partir de octubre de 2018, el fenómeno migratorio en la frontera sur de México cobró mayor auge con la entrada de cerca de 3 mil personas, en su mayoría hondureños, que habían partido una semana antes de su país.

Estos migrantes tomaron la decisión de migrar para huir de la crisis económica, ola de violencia o conflictos sociales que se viven en sus países de origen.

Luego de las caravanas migrantes y el endurecimiento de las autoridades migratorias, Tapachula se convirtió en un lugar de contención de migrantes, donde además de centroamericanos llegaron cubanos, haitianos, cameruneses y congoleños.

Migrantes en Chiapas

Miles de migrantes extracontinentales se encontraron con otra realidad: una larga espera, en situación precaria, para ser atendidos por las autoridades migratorias y obtener el pase de salida que les permita transitar por el país y llegar a la frontera norte.

Muchos de ellos, hombres, mujeres y niños, se establecieron en campamentos a las afueras de las oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM).

Otros más lograron ubicarse en pequeños cuartos que rentaban, pero poco a poco el dinero comenzó a escasear.

Como la espera de la resolución de sus trámites se hace larga, los migrantes se las ingenian para poder mantenerse durante su estancia en esta zona del país.

Una parada forzada

Para muchos migrantes, Tapachula se convirtió en una parada forzada antes de alcanzar su destino: Estados Unidos o Canadá.

Hoy se encuentran “atrapados” en Tapachula hasta que las autoridades les brinden la posibilidad de continuar su camino.

La mayoría de estos migrantes tuvieron que abandonar sus hogares y sus familias ante la inseguridad, la violencia y los conflictos que vivían.

Ahora, los migrantes se enfrentan a otros problemas: no tienen trabajo, no tienen dinero, no entienden el idioma;  lo único que algunos poseen es el documento que el gobierno mexicano les ha dado y les permite salir del centro de detención pero aún los retiene en Tapachula.

 

*Trabajo gráfico realizado en colaboración con Jeny Pascacio.