Agencia//San Cristóbal de Las Casas.– La historia, entremezclada con leyenda, menciona que fue en 1712 cuando una niña de 13 años, llamada María de la Candelaria, convenció al pueblo de Cancuc, ayudada por su padre, de que la Virgen María se le había aparecido para decirle que ya no debían obedecer a los ladinos (españoles) y era momento de levantarse en armas contra aquellos que los regían desde la Ciudad Real, su cabecera provincial.

Tras elegir a una escultura de la Virgen del Rosario como estandarte —imagen cuya restauración ha iniciado bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) —, los indígenas se rebelaron en el episodio conocido como la Sublevación de los 32 pueblos: zendales, coronas, chinampas y de la guardianía de Huitiupán.

Al ahondar en la historia de la Virgen del Rosario, y en el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, la restauradora del Centro INAH Chiapas, María Rosa García Sauri, explica que si bien la tradición oral habla de 32 pueblos, los estudiosos del tema han esclarecido que fueron 28.

La respuesta que tuvo la rebelión desde la Ciudad Real —actual San Cristóbal de Las Casas— fue la creación de una tropa mal armada que usó la imagen de la Virgen de Caridad como combatiente de la idolatría, protectora y ‘generala’ de la ciudad.

“Sucedió lo que el historiador Jan de Vos nombró ‘La guerra de las dos vírgenes’, en la cual, tras casi tres meses de lucha, la atrincherada Ciudad Real fue auxiliada por las capitanías de Guatemala y Tabasco, causando la derrota de los tseltales”, pero sin menguar el culto que hasta hoy se tiene tanto para la Virgen de Caridad, en San Cristóbal, como para la del Rosario, en San Juan Cancuc.

 

Restauración en San Cristóbal

En 2018, la Sección de Conservación del Centro INAH Chiapas y la junta de festejos del Templo de la Caridad restauraron la escultura de bulto de su virgen patrona. El resultado de aquel proyecto ha derivado en una segunda iniciativa, esta vez centrada en la atención de la Virgen del Rosario y en otra escultura de San Juan Cancuc: un Cristo de la Columna, denominado por su feligresía como ‘Sacramento’.

La confluencia entre los diversos actores sociales de Cancuc —autoridades municipales, tradicionales y religiosas—, el personal del INAH y los restauradores que estarán a cargo del proyecto, permitió que el pasado 17 de julio, por motivos logísticos y de infraestructura, las dos piezas fueran trasladas al Taller de Restauración de la representación estatal del INAH, en el Centro Cultural de los Altos de Chiapas, en San Cristóbal de Las Casas.

El proyecto de atención estará a cargo del restaurador Iván Gómez Murillo, como contratista privado, en tanto, el INAH brindará seguimiento a los acuerdos de las partes involucradas, a la vez que supervisará y asesorará la intervención, proporcionando material para la misma y garantizando el aseguramiento de las esculturas durante su estancia en el centro cultural.

Ambas piezas, subraya la restauradora María Rosa García Sauri, datan de la época virreinal, cuando Chiapas aún formaba parte de Guatemala, y presentan un delicado estado de conservación. Sus problemáticas principales son las inadecuadas intervenciones pictóricas de sus rostros.

“Además de los repintes, también presentan faltantes de madera en brazos, manos y otras partes del cuerpo, mismos que pasan inadvertidos ya que están debajo de superposiciones de telas en las vestimentas”.

 

Crean vocabulario de restauración en tseltal

El diálogo entre el INAH y los habitantes de Cancuc inició en 2012, cuando las restauradoras Haydeé Orea y Rosa García elaboraron un inventario de 22 esculturas de bulto pertenecientes al Templo de San Juan Evangelista, ocho de las cuales se encontraban en mal estado de conservación debido al ataque de insectos xilófagos que, prácticamente, las habían dejado huecas y eliminado la capa pictórica de sus rostros.

En respuesta, ese mismo año, el equipo de conservación-restauración del Centro INAH Chiapas, junto con personal de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, fumigó todo el recinto.

Una visita de verificación hecha en 2017, por las restauradoras Rosa García y Nayeli Pacheco, añadió otra imagen que no había sido inventariada en 2012, el Santo Entierro (manoheltiik), el cual presentaba daños considerables en sus brazos.

Posteriormente, en noviembre de 2019, las autoridades tradicionales de Cancuc solicitaron a la Sección de Restauración del Centro INAH Chiapas realizar un nuevo diagnóstico de las esculturas de su templo. Por ello, la restauradora Rosa García y Sebastiana Hernández, becaria del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, visitaron la comunidad para corroborar el estado de conservación de las imágenes.

Poblado mayormente tseltal monolingüe

Cabe anotar que San Juan Cancuc se ubica a más de dos horas desde San Cristóbal de Las Casas y es un poblado mayormente tseltal monolingüe.

Por tal razón, se elaboró un vocabulario básico de conservación, a fin de explicar a las autoridades tradicionales, municipales y religiosas, la problemática de sus esculturas.

También se les hizo saber que los recursos gestionados por las autoridades municipales, vía la Casa de Cultura de San Juan Cancuc, solo alcanzaban para la atención integral de dos esculturas, de allí que, por su significado histórico y cultural, se eligió a la Virgen del Rosario y al Sacramento, este último partícipe de las fiestas más importantes de la comunidad. No obstante, las 21 piezas restantes fueron fumigadas nuevamente.

Rosa García explicó que con la ayuda de Sebastiana Hernández, licenciada en Educación y oriunda de Cancuc, se logró traducir al tseltal el dictamen de estado de conservación que se elaboró para ambas piezas.

Así, concluye la restauradora, un beneficio adicional de esta exitosa labor será el conocimiento que Sebastiana transmitirá acerca de la historia de su municipio, toda vez que para para la elaboración del diagnóstico, se consultaron fuentes históricas relativas a la rebelión tseltal del siglo XVIII, así como trabajos etnográficos desarrollados en la comunidad durante el siglo XX.