Marcopolo Heam//Divergente.info.- Desde la 10 de la mañana, adultos mayores, señores, jóvenes y niños se reúnen para iniciar el ritual de vestimenta antes de emprender el camino al centro de Huixtán y realizar su característico baile de carnaval.

Uno a uno van llegando a la casa que albergará a todos los participantes durante esta transformación del grupo Tanchak del ejido Adolfo López Mateos.

Tres señores, los más grandes, se encargan de hacerle unos dobleces en la parte de enfrente a la manta que es una falda larga y lo convierten a forma de pantalón en la que muestran las piernas, dichos dobleces no los hace cualquiera, menciona don Miguel, quien lleva más de 30 años participando en esta tradición, sólo los experimentados, por ello tardan hasta media hora en colocárselo a cada participante.

Después les colocan una faja ancha color rojo que mide cerca de cinco metros alrededor de la cintura. Esta vestimenta es la tradicional de los habitantes hombres de Huixtán. Según el antropólogo Ricardo Pozas, los huixtecos se visten como está vestido su santo patrono, Miguel Arcángel.

Uno de los mayores cuela un poco de cal para que esté finita y luego la mezcla con agua, y antes de colocárselos a cada partícipe, este se persigna en cada uno de los cuatro puntos cardinales, entonces empiezan a ponerle la mezcla de agua y cal en el rostro, brazos y piernas en forma de cruz y poco a poco se le va regando hasta que queden pintados de blanco; así los tanchaketik o tan shakes (o glúteos encalados, razón por que son conocidos también como los nalgas pintadas) desde una cosmovisión maya están listos para danzarle a la madre tierra como agradecimiento y pidiendo una buena cosecha de maíz. 

Al culminar, cada participante toma el instrumento o accesorio que llevará durante el recorrido, un caracol o cuerno con el cual van emitiendo sonidos; armónica, cornetas o guitarra la cual van ejecutando, además del sombrero representativo y algunos con máscaras tradicionales de la festividad; además de cargar con animales disecados como armadillo o ardilla e ir bebiendo el tradicional Pox.

Antes de bailar afuera de la iglesia, los tan shakes entran a la iglesia de San Miguel de Arcángel para orar y pedir permiso, después danzan, emiten sonidos con sus instrumentos y hacen bromas entre ellos y con los habitantes; van haciendo un recorrido por las calles de la comunidad de Huixtán.

Miguel Sánchez Álvarez menciona en su libro Territorio y Culturas en Huixtán, Chiapas que la fiesta de sk´in tiox o carnaval  se representa la relación  del hombre con la naturaleza, es decir, “cómo nosotros los bats`i  viniketik nos apropiamos  de la  naturaleza, plantas y animales; se usan las pieles de varios animales silvestres –ardilla, tigrillo, mapache, comadreja, zorra y puma- con las cuales se ejecutan danzas, imitando los movimientos y saltos de los animales para hacer reír y divertir a los espectadores de la fiesta”.

Además, Sánchez Álvarez explica que en las mismas representaciones del carnaval se ridiculiza el mestizaje social y cultural expresado desde la imaginación y recreaciones de sus abuelos y abuelas mayas tsotsil huixtexo ladino o Kaxlan.

“Se puede decir que debido a las características de relaciones socioculturales, productivas y religiosas, nuestros abuelos huixtecos ya llevaban a la practica el dialogo intercultural desde el siglo XVIII, mucho antes de que el concepto se pusiera en boga”.

Los grupos que participan en el Tanchaketik salen cuatro domingos previos a la Semana Santa, a diferencia de los demás carnavales este no culmina en vísperas del miércoles de ceniza, sino tres domingos después.

En este carnaval participan tres personajes: los “tanchaketik o tan shakes” (los que están manchados con cal) y portan en la espalda un pañuelo con la imagen de la virgen de Guadalupe, los Pots o potses (barbados o lanudos) que son los que portan las máscaras y que según don Martín es la representación del sol, ellos portan una camisa blanca con flores al frente y a la espalda las cuales son bordadas a mano; y los K’ameel quienes representan a la mujer y tienen tapado el rostro con un pañuelo rojo o de la Guadalupana. 

En la plaza central de Huixtán los tanchaketik o tan shakes bailan, brincan, gritan y persiguen con lazos a un toro, que es un participante con la cabeza de este animal el cual sacrifican simbólicamente, menciona don Martín que “es la representación de la maldad y el acercamiento con el ser supremo”.

Don Martín, dice haber heredado esta tradición de su padre, quien desde pequeño lo inculcó a participar y siempre fue motivo de agrado ser parte de esta festividad; comenta que la vestimenta tradicional tiene un costo de 10 a 15 mil pesos entre el pantalón, la faja roja, la camisa floreada, el sombrero y la máscara.

Los dos próximos domingos aún se estarán presentando los tanchaketik o tan shakes, y así culminará otro año de esta festividad; una buena opción para poder disfrutar de un carnaval diferente con una cosmovisión indígena singular y conocer otros rincones del estado de Chiapas.

Huixtán significa en náhuatl “lugar de espinas”, en tsotsil, “tan huits o vits”, que quiere decir “cerro de cal” o “viktan” que es “hombres verdaderos”.

Esta comunidad de la etnia tsotsil-tseltal se encuentra ubicada en los altos de Chiapas, a 20 minutos de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.