Chiapas.- Investigadores de instituciones como el Natural History Museum de Londres, el Instituto de Geología de la UNAM y El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), publicaron el pasado 12 de octubre, el primer descubrimiento y análisis de microcrustáceos acuáticos (copépodos harpacticoides) que fueron encontrados dentro de 14 piezas de ámbar en la zona de Simojovel, Chiapas.

Este material único incluye un total de 69 especímenes conservados en ámbar, que representan al menos diez especies pertenecientes a cinco familias, con una antigüedad de 22.8 millones de años. El análisis taxonómico de estos especímenes permitió ubicarlos en familias y géneros recientes de harpacticoides, lo que en conjunto reveló una comunidad que se asocia con ambientes costeros de tipo manglar.

 “Este estudio nos dio la oportunidad única de asomarnos a casi 23 millones de años en el pasado ambiental de esta zona del sureste de México y nos aportó datos directos del tipo de fauna y ambiente que existió en esa época cuando esta era una zona costera. El hallazgo de estos harpacticoides en el ámbar mexicano representa la mayor diversidad de fósiles de copépodos que se ha encontrado a escala mundial”, expresó Eduardo Suárez Morales, investigador del Departamento de Sistemática y Ecología Acuática de Ecosur.

Los copépodos son microcrustáceos acuáticos que tienen una amplia variedad de formas y que en conjunto son considerados los animales más abundantes en la Tierra, superando en número a los insectos y a otros invertebrados. Su enorme abundancia se relaciona con su éxito en los ambientes más extensos del planeta como los océanos, las zonas costeras y las aguas continentales.