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Ciudad de México.- “A mí no me interesa la poesía, sino los poemas, guardo una bestia, un ángel y un loco dentro de mí, mi búsqueda es saber cómo obran y mi problema es juzgarlos y vencerlos, derribarlos y elevarlos y que se expresen a sí mismos”, confesaba Dylan Thomas tras el éxito de “18 poemas”, en 1934.

Apenas 20 años después de su nacimiento, ocurrido el 27 de octubre de 1914, en Swansea, Gales, donde transcurrió una infancia marcada por una familia católica, que le inculcó el amor a las letras.

Según sus biógrafos, dejó la escuela a los 16 años, decidido a enfocarse a las letras, de ahí que se encerraba durante horas a leer en la biblioteca de su casa, donde conoció a todos los grandes poetas de la lengua inglesa.

Leyó a Shakespeare, Shelley, Keats y Byron, a todos los recitaba en voz alta y de memoria.
Su primer libro, “18 poemas”, fue publicado después de ganar un premio organizado por la revista “Sunday Reference”, el poeta tenía entonces 19 años.

El compendio incluía 13 poemas escritos entre 1933 y 1934 y otros cinco compuestos de mayo a octubre de 1934.

De acuerdo con el sitio “Biografiasyvidas”, Dylan se negó a realizar estudios universitarios y prefirió una formación autodidacta.

Foto:Especial/Divergente.info

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Escribió su primer libro y viajó a Londres, ciudad donde comenzó a relacionarse con personajes de la literatura, además de aumentar las borracheras.

En esta época también conoce a quien sería su esposa, Caitlin Macnamara, y se dedicó a escribir en las revistas de vanguardia de la época.

De acuerdo con datos del portal “Buscabiografías”, la poesía de Dylan se inscribía el movimiento Nueva Apocalipsis, que representaba una reacción frente a la generación de Auden.

La corriente Nueva Apocalipsis revaloraba el poder creador de la imaginación y la gran función alumbradora que el mundo cotidiano y el mítico, entremezclados, tienen para la poesía.

En 1936 apareció su poemario “25 poemas”, y en 1937 se separa de Caitlin, con quien tendría tres hijos.

“Muertes y entradas” y “En el sueño campestre”, están consideradas como sus mejores obras. Otros de sus trabajos son: “Veinticinco poemas” y “El mapa del amor”, “Retrato del artista cachorro, apuntes autobiográficos” y “Aventuras en el tráfico de pieles”, publicada póstumamente en 1954, contiene una novela inacabada y otros escritos en prosa.

Thomas depura su lírica de todo lo que, según su teoría poética, sea bastardo: prosaísmos, evocación no transfigurada de la realidad, lenguaje coloquial y todo lo que sea sórdido y desquiciado y no conserve un hálito elemental de lirismo puro, romantizante.

El caos es solamente aparente, pues alguna vez dejó ver Dylan Thomas que sus poemas estaban perfectamente reflexionados. Había método en su locura, en esa poesía “orgiástica y orgánica” que nacía con voluntad de sacudida.

El poeta realizó grabaciones para la BBC, su personal voz y el poderoso arrastre de su sonoridad hicieron famosas sus lecturas públicas y sus grabaciones, por lo que realizó cuatro giras por Estados Unidos para leer su poesía en colegios y universidades.

Durante el cuarto de sus viajes, en 1953, sufrió un coma etílico después de una intensa y prolongada depresión y murió en un hospital de Nueva York, a los 39 años.

Aunque la turbulenta etapa final de su vida quizás haya contribuido a valorarlo de manera especial, no cabe duda sobre su importancia como poeta ni sobre sus elevadas dotes retóricas.

Foto:Especial/Divergente.info

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