Quiénes estén detrás de esta verja ya no se encuentran en territorio de Texas, ni bajo la jurisdicción estadounidense. Buena suerte”

Ana Castro//Divergente.info.- En tiempos como estos, donde el fenómeno Trump y su política anti-inmigrante y racial es el tema controversial más recurrente, y que ha venido a ser abordado de diversas formas, The Bad Batch también habría de hacer hincapié en ello.

Si viste A Girl Walks Home Alone at Night seguramente sabes que Amy Lily Amirpour tiene una tendencia a experimentar, a hacer mezclas de aquí y de allá para obtener como resultado un cine indie prometedor.

La joven promesa del cine independiente viene a bien a reventarnos la cabeza con un mix de secuencias y escenas en una historia distópica donde lo que más abunda son caníbales, arena, sol, músculos, armas y drogas.

En la era Trump todo aquel que no sea digno de pisar tierra norteamericana debería ser desterrado, y justo así inicia The Bad Batch, con el destierro de los inmigrantes, los drogadictos, los lunáticos o aquellas personas extravagantes indignas de vivir en tierra yanqui.

No hay un muro, pero si una larga reja que marca la división entre los “puros” y el “lote defectuoso” que asecha a EUA.

Amirpour se sumerge esta vez en la construcción de un tejido conformado por retazos de diversos géneros y múltiples referencias a películas de culto, cuyo fin no será más que de enmarcar desigualdades sociopolíticas que permean en el mundo actual.

Luego de que la policía más allá de la frontera de Texas dejará a la buena de Dios a Samantha (Suki Waterhouse) en el desierto, la rubia se encontrará en primera instancia con la comunidad caníbal, donde el guapo Khal Drogo, digo Miami Man (Jason Momoa) y los spring breakers vigoréxicos le harán vivir un infierno en medio del infierno.

Abatida, destrozada y sobre una patineta a mitad de la nada, Waterhouse se topará ahora con un vagabundo (Jim Carrey) de las arenas, con artefactos para todo – ¡los homeless siempre salvando el día en las películas yanqui!- que se convertirá en el héroe de Samantha al llevarla a “Confort”.

Siguiendo el paso de nuestra protagonista, y ahora en una vida “más feliz”, tocará el turno de encontrarse con un Dj (Diego Luna) y un predicador narcotraficante (Keanu Reeves) que a modo de salvador, da a sus pequeños hijos del Confort la hostia de la protección (lsd) que expiará sus pecados y los llevará a lograr “El Sueño Americano”.

Y luego de las escenas macarras estilo Rodríguez, las secuencias millerianas súper Mad Max combinadas con la mística jodorowskiana de “El Topo”, la directora estadounidense tendrá a bien inyectarnos una dosis de romance, inesperada, al estilo Pretty in Pink, y todo gracias a un padre amoroso en búsqueda de su pequeña que se topa con una Samantha muy drogada en medio del desierto.

“El lote defectuoso” no es más que una parábola salvaje sobre esa América ultraconservadora; que nos habla de las conexiones humanas y la expresión artística que ridiculizan el mito del American Dream.

El diseño de producción es bastante bueno y la fotografía de Lyle Vincent impecable -presten atención a la secuencia nocturna de la señorita drogada y su mirada fija al universo- pero la apuesta más interesante es la música, desde un All That She Wants de Ace of Base, pasando por un Black Light Smoke de Firefly y un Karma Chameleon de Culture Club, hasta cerrar con Darkside y su Paper Trails hacen de The Bad Batch una opción para disfrutar de casi dos horas explorando lo creepy y el fenómeno interracial que se da en el país vecino.