Ana Castro//Pachuca,Hidalgo.- 

¡Advertencia!

Intentaré explicar por qué si tú corazón y vísceras no son muy resistentes, padeces de algún trastorno mental o simplemente no estás familiarizado con el género, deberías hacer una pausa antes de ver Fragmentado (Split).

Si quieres pasar un rato destrozando tu cerebro y provocando un caos interno, en definitiva, esta película es para ti, de lo contrario, coge tus trapos, pasa por un helado y pide un ticket para algo más.

“Somos lo que creemos que somos”

Esta es la premisa entorno a la que gira Fragmentado (Split), producción escrita y dirigida por M. Night Shyamalan, quien en esta ocasión nos vuelve a dejar la piel chinita con una de sus más emblemáticas producciones.

Parece ser que al Profesor X le ha afectado demasiado el uso de “Cerebro”, o al menos eso es lo que mi retorcida mente piensa. Sí bien, James McAvoy ha tenido magníficas interpretaciones en films como “El Último Rey de Escocia” o “Expiación, deseo y pecado” para mi es inevitable no relacionarlo con Charles Xavier.

Aunque es un tema bastante explotado en cine, teatro y televisión, el DID (Trastorno de identidad disociativo) se hace presente, fragmentando la mente de Kevin (McAvoy) en 23 personas diferentes, llevándolo a desarrollar la número 24, identidad que te pondrá los pelos de punta en los últimos 10 minutos de la película.

Con una actuación simple de Anya Taylor (Casey), nada comparada con su interpretación en “The Witch” y la paciencia y valentía de Betty Buckley (Dra. Karen Fletcher) como psiquiatra de Kevin, Shyamalan te adentra en una atmósfera oscura, casi asfixiante, que se desarrolla en el área de mantenimiento del Zoológico de Filadelfia, donde Dennis, una de las identidades de McAvoy, recluye a tres adolescentes luego de secuestrarlas en un estacionamiento a las afueras de un centro comercial.

Desmenuzando poco a poco la relación captor-prisioneras, y la lucha constante de una de las identidades por recibir ayuda de Karen, su psiquiatra, el talentoso director logra que tú, como espectador, termines convirtiéndote en una especie de “detective” buscando resolver cada enigma antes de llegar a la secuencia final, dónde si aún no tenías un revoltijo en las entrañas, créeme, podrías terminar por rasguñar el brazo de tu acompañante.

Sin duda el gran reto de McAvoy era lograr dar vida a tantos personajes a la vez, y vaya que lo ha conseguido, en una de las últimas escenas pasa de uno a otro, sin corte alguno, provocando el asombro de Casey y un caos mental en nosotros como observadores.

A la par de Kevin y sus 24 identidades, desencadenadas por un trauma de la infancia, Split nos cuenta una historia alterna, donde Casey adopta el papel de un animal herido, que a través de flashbacks va mostrando el abuso al que fue sometida durante su infancia y su gusto y habilidad por la caza.

“Solo el dolor te llevará a la grandeza”, es una de las frases que enmarca el argumento central de un guión inteligente y bien narrado que tiene como premisa, desarrollar y contar cómo cada ser humano es capaz de abrazar el dolor que le produce un suceso a lo largo de su vida, y cómo cada mente del ser humano logra adoptarlo y transformarlo, ya sea provocándonos un rompecabezas mental como en el caso de Kevin, o convertirnos en supervivientes y hacer hasta lo imposible por seguir aquí (Casey). Al final de todo, como dice la banda con nombre de herramienta (Tool) “el dolor es una ilusión”.