El rey que creció en las calles y se convirtió en ¿Aragorn?

Ana Castro//Pachuca, Hgo.- Parece ser que a nuestro querido Jax Teller (Charlie Hunnam) le dio por convertirse en el rey más allá de Charming y cambiar la moto por una espada mágica.

¡Alerta de Spoiler!

Dirigida por Guy Ritchie, escrita por Joby Harold y protagonizada por Charlie Hunnam, Astrid Bergès-Frisbey, Djimon Hounsou, Jude Law, y Eric Bana, “El Rey Arturo: La leyenda de la espada” muy probablemente hará que pases dos horas y siete minutos cuestionándote ¿qué hago aquí?.

Si vas con la idea de que te cuenten otra grandiosa historia sobre la leyenda que es Arturo de Bretaña, me temo que saldrás más desilusionado que Javidú cuando lo aprehendieron en Guatemala, pues esto es una mezcla de referencias visuales que ya has visto antes en otros films, repleta de CGI y con un score muy bien realizado por Daniel Pemberton.

Si eres seguidor del trabajo de Ritchie (Snatch) sabrás que  esta adaptación tiene su estilo propio.

La secuencia inicial te remonta de manera inevitable a El Señor de los Anillos, sobre todo porque tiene cierta similitud con la Batalla en el Abismo de Helm, de ahí en adelante notarás innumerables referencias que van desde el sello propio del director, pasando por Gladiador y 300, hasta cierta famosa serie de dragones y un trono de hierro.

Un Arturo (Charlie Hunnam), hijo de Uther Pendragon (Eric Bana), que cae en lo narcisista, se cría en un burdel, se curte en las calles de Londinium y termina convirtiéndose en rey, es la premisa básica de El Rey Arturo que intenta llevar el director británico a través de secuencias que juegan con el tiempo y se desarrollan entre flashbacks y flashforwards.

Como ya es costumbre, Ritchie y su editor de cabecera, James Herbert harán que prestes más atención de la normal a secuencias como la evolución del pequeño Arturo hasta llegar a su edad adulta con movimientos de cámara veloces, música que te acelera el pulso y cortes de edición que quizá puedan llegar a desesperarte.

En cuanto a las actuaciones, Jude Law deja mucho que desear como Vortigern, pese a que tiene un par de momentos, llamémosle memorables, le quedó mucho a deber a quien sería el usurpador más temido en todo Camelot.

Y hablando de Camelot…

¡Qué bonita les quedó! Siendo sinceros, el diseño de producción y de vestuario son impecables, aunados a una fotografía que si bien no raya en lo espectacular, tiene buenos encuadres.

Sí, hay una Maga, sí, hay elefantes gigantes, sí, hay un par de batallas; también como en toda película que tenga que ver con magia hay serpientes -cuidado si eres ofidiofóbico, porque puede que tengas que cerrar un par de veces los ojos para no desmayarte igual que Arturo cada que toma la espada- y no, no sale Merlín, aunque tengo la teoría de que “Maga” (Astrid Bergès-Frisbey) era el mago galés ocultando su identidad.

Y sí, si sale Littlefinger (Game of Thrones) pero logra llevar bien su papel que no notas que no es Peter Baelish, sino Goosefat Bill.

En resumen, para aquellos que van en busca de una película que cuente la historia con santo y seña de la leyenda del King Arthur, me temo que saldrán decepcionados;  para aquellos que van a disfrutar de una película al estilo Guy Ritchie, probablemente salgan haciendo una fiesta; para los gamers que por alguna razón terminen en la sala, seguro coquetearán con el estilo videojuego del final y para los que tienen cierto TOC y no gustan del desorden cronológico y visual, mejor ahórrense el ticket y vayan a ver Alien: Covenant.

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